sábado, 8 de abril de 2017

La Casita de Muñecas (el proceso)


Primero de todo, la Familia Fox se dirigió al Leroy Sylvanin a por los materiales...


Maderas, tacos, caladora, un par de sargentos, una caja de madera grande y un asa de cuero; pues la intención era hacer una casa-maleta. Siempre me gustaron esas casitas que venden en las jugueterias, que una vez terminado el niño de jugar, cierra la casa y se la puede llevar a donde quiera. 


Uno de los lados lo pinté con Chalk Paint de color menta (ese color me chifla) y el otro lado, lo empapelé con dos papeles de estampados distintos.


Quería que la tapadera de la caja tuviera un dibujo de una casita, pero como se me da fatal dibujar, decidí hacerlo con la técnica de la transferencia de imágenes. Primero probé con una de las rodajitas de madera, que compré para hacer las sillitas de la casa. Hay que frotar el papel con mucho cuidado de no romper la imagen que se está transfiriendo. En la rodaja fue fácil, pero en la tapadera de la caja, casi me dejo el dedo jajaja

Como era la primera vez que realizaba esta técnica, se me rompió un poquito como se puede contemplar en la imagen, pero no me disgustó el resultado, le dio un toque como desgastado y viejo, que me pareció bonito. 


Aquí se puede ver la casa-maleta cerrada y con su asa colocada. 


La primera etapa de la casita, estaba completada, ahora faltaba el interior :)


Tenía unos carretes de madera vacíos que los utilizaría para hacer las patas de la mesa y de las sillas, los compré en realidad, para enrollar las cintitas y las puntillas que siempre tengo desordenadas. Pero caí en que me podrían hacer el apaño. Imprimí la imagen de un campo de estilo similar a la utilizada para la tapadera de la caja, pero esta vez para pegarla detrás de una ventana de madera que compré en una tienda de manualidades. 

Pegué una pieza pequeña de madera que me serviría de pollete para la cocina.
Cosí con la maquina un pequeño mantel que le apliqué un simple zig zag, un par de cojincitos y el edredón para la camita. 


Tenía un par de camafeos de resina en color blanco, de cuando tenía abierta la tiendecita online y los vendía. Se me ocurrió hacer con uno, un pequeño cuadro para la casa y con el otro, el que tenía unos lindos pajaritos, hacer el cabecero de la cama. 

Con un taco de madera lijado, un poco de guata y un trozo de tela de sabana, hice el colchón. 

Pinté de blanco la tablita que iría a los pies de la cama, le puse otra maderita debajo, dejándola al natural (solo un poco lijada), le pegué (con cola blanca) el camafeo de los pájaros y así quedó terminada la camita con su almohada y su colchita. 
Después pasé a hacer la cocinita, lo que más disfruté haciendo fue el horno. Otro taco de madera y un par de tablillas, tres cuentas negras de Hama Beads y un par de botones de madera. Pinté de blanco y negro, e imprimí una imagen que serviría para los azulejos. 


Con trocitos de ramitas y un poco de tela, hice la leña y trapos de cocina.


Compré unos cuantos accesorios para completar la casita, como quería que tuvieran un aire rustico, los busqué en tiendecitas especializadas en miniaturas de pesebres y belenes.

La escalera, la cestita de frutos rojos y la palmatoria, son de esas tiendecitas. 


Aunque la casita esta pensada para el disfrute de todos los Sylvanian de mi amiga, quise enfocarla un poquito más en sus favoritos, por eso en las fotografías que imprimí para decorar, aparecen solo los conejitos.


La Sra. Fox colgó un retrato del "Tio Abuelo Conejo" por que en un pueblo, tener un antepasado de alta alcurnia, viste mucho XD


(Esto se me ocurrió por que en casa de mi abuela, en el pueblo, teníamos un retrato de un tío abuelo de ella, que había sido rico y había mil leyendas sobre él jajaja).

Edité con pegatinas del (picmonkey) una fotografía de un conejo Sylvanian
 (el pelo es un bigote jajajaja)


Enrollé unas telitas para decorar y hacer una cajita de los tesoros, con varias cositas dentro.  

A la cajita le pegué una puntillita blanca. 
El mantelito también sirve de manta de picnic...

En la rodajita de madera, transferí una imagen de Beatrix Potter .

Con unos cuantos abalorios hice un pequeño colgador para el dormitorio (en mi casa tengo muchos, me encantan y los llamamos "Tililines").




Y ya conocéis el resultado final...



Si queréis ver más fotos, esta vez con la casita habitada, en la entrada anterior os las muestro.




No me acordé de hacer fotos de como quedaba vista en vertical la casita cerrada, pero aquí se puede ver un poco...

La primera vez que supe de estas familias tan bonitas, me enamoré de ellas enseguida, me recordaban tanto a los dibujos que veía de pequeña de La Aldea del Arce y también a los personajes de los cuentos de Beatrix Potter .

Ojalá esta entrada tan larga donde os muestro el proceso, no os haya aburrido demasiado y os pueda dar alguna idea para algunos de vuestros proyectos.


¡Hasta el próximo día! :)







jueves, 30 de marzo de 2017

La Casita de Muñecas


Casi todos los años para nuestro cumpleaños, una de mis mejores amigas y yo, nos enviamos un regalito. Si puede ser, a las dos nos hace ilusión que sea algo hecho a mano.

Ella tiene una colección preciosa, de varias Familias Sylvanian (como los zorritos que os mostré en la entrada anterior) y de todos, sus favoritos son la Familia Conejo.

Así que mi Familia Fox se pusieron manos a la obra, para que sus parientes lejanos, tuvieran una casita donde vivir.


Tenía intención de hacer una sola entrada, donde mostraros el proceso y el resultado, pero se estaba convirtiendo en una entrada kilométrica, así que finalmente la he dividido en dos partes.


Aquí os voy a mostrar el resultado final y varias escenas que fotografié con mis propios Sylvanian, para que os hagáis una idea de como quedó todo. Veréis que en realidad es una casita muy muy sencillita. 

La Cocinita

Hice cosas a mano, pinté, empapelé... cosí otras a maquina y algunos accesorios como la ventana, las cestas de frutos o la jarrita verde, los compré. En la siguiente entrada os explicaré bien, todos estos detalles. 

El Comedor

A mi amiga le encantó y se que le hizo muy feliz. Hizo unas fotografías muy bonitas con sus muñequitos, lo que más me gustó es que ella colocó diferente toda la casa, a su gusto.

Por eso evité pegar los muebles, para que ella pudiera colocar las cosas como le apeteciera, excepto la ventana y la mini repisa (o pollete) de la cocina. Esas dos cosas, sí las fijé. 

Le preguntaré si me da permiso para traeros alguna de sus fotografías, por que son preciosas.

El Dormitorio

Aunque la casita está pensada para todos sus Sylvanian, me enfoqué un poquito más en los conejitos por que son sus favoritos, en especial a la hora de decorar con fotografías. 


Utilicé también materiales que tenía por casa, como los carretes de madera que había comprado para enrollar mis cintas y puntillas, que se me ocurrió pegarlos a unas rodajas de tronquitos, para hacer los asientos, la mesa de comedor y el pequeño escritorio/tocador, del dormitorio. 


También utilicé un par de bases de camafeos blancos, que tenía de cuando vendía cositas en mi tienda online. Uno lo usé como cabecero de la cama (el de los pajaritos) y el otro, como marco de fotos de un "Tío Abuelo Conejo" que hice editando con pegatinas del "picmonkey" una fotografía de un conejo sylvanian, hasta convertirlo en un antepasado de alta alcurnia jajaja


Disfruté mucho haciéndola, siempre me ocurre que me apetece hacer más cosas, si se que son para alguien que quiero.


Tenía ganas de hacerme algo así para mí y no fui capaz jajaja


Para mi misma, soy una vaga...


La casita completa...


Y hasta aquí esta parte, el próximo día os mostraré el proceso, los materiales y todas esas cosillas...




¡Hasta el próximo día! :)




jueves, 16 de marzo de 2017

El Regreso del Petirrojo


¿Sabéis de ese tipo de personas, que siempre van cámara en mano, ya sea del móvil o de una réflex? Bueno, pues definitivamente, esa no soy yo.

Siempre fui y me temo que seré (aunque hago poco a poco avances), la mujer de las cavernas.

Por eso fui la “rarita” que aún no tenía móvil cuando todo el mundo ya tenía y después pasé a ser la “rarita” por ser la única que iba con un ladrillo, mientras todo el mundo tenía un móvil de última generación. Así que cuando voy a algún lado, siempre acabo dejándome el móvil o pasando olímpicamente de la cámara.

Y no creáis que no me arrepiento de esto en muchas ocasiones, pues a veces veo cosas preciosas y me sabe mal no inmortalizarlas. Encima el Sr. Luno es un poco como yo en estas cosas; y así nos vimos una vez, perdidos en mitad de la montaña y sin manera de comunicarnos con nadie. Ese día fue una pesadilla, pero eso ya es otra historia…

Esto no significa que no nos gusten, a él le encantan los juegos de pc y a mí los blogs, las redes sociales… aunque no las tengo enlazadas al móvil, así que si quiero escribir, etc. Me tomo un tiempo relajadamente sentadita en el ordenador.

Por eso en ocasiones si ando liada, me desaparezco un poquito. Pero es la manera de no saturarme, pues las tecnologías aunque me gustan, siempre me agotan un poco.

Pero un sábado bien temprano, al despertar, le dije al Sr. Luno que necesitaba ir a por unas ramitas para hacer un trabajo. Él ese día estaba un poco cansado y fue difícil de convencer, así que se me ocurrió que podríamos ir a la montañita que tenemos más cerca de nuestra pequeña y gris ciudad.

Vivimos en una ciudad cerca de Barcelona, bastante bien comunicada, pero sosa, gris y desangelada.

Cuando por fin logré que se levantara de la cama, me acordé que podría llevarme a la mini excursión, unos amiguitos nuevos…


Los conocimos días antes, en una hermosa juguetería del centro de Barcelona.

Joguines L'ou

Así que por esta ocasión, me llevaría la cámara. 


Cuando llegamos allí, las hojas de pino dibujaban el cielo…


Y había muchísimas ramas por el suelo, así que pude hacer buen acopio para manualidades y entretenerme haciendo fotos.



La mariposa discreta…


y mis amiguitos, cobraron vida…


Paradita para desayunar... 



-¡Cariño! Gírate, despacito…

Y entonces lo vi.

¡Un… un petirrojo! ¡Dios mío un petirrojo de verdad!

Era regordete y saltarín… no paraba de dar saltitos cerca de nosotros.

Se me escaparon las lágrimas.

-Cariño… cariño… tú sabes lo que significa…

-Si mi amor, ya lo sé, anda saca la cámara despacito, que no se asuste.

Hice las fotos con el zoom para no asustarlo, la lástima es que no funciona demasiado bien. 
Las amigas que me estéis leyendo y me conozcáis de hace tiempo, sabréis lo que significan para mí los petirrojos, por eso hace unos años creé para este blog una colección llamada “Secret Garden” inspirada en mi amada novela “El jardín secreto”, que tenía como absoluto protagonista al petirrojo.

Ese amiguito que le indicó el paradero de la llave, a Mary Lenox… una llave que abría el jardín que se convirtió en refugio y esperanza de la niña. Toda una metáfora, de la vida.

Y al rato, cuando no podía más de la emoción, apareció otro más esbelto y escurridizo.


La vida es así.

De todos los paisajes bellos de los que he disfrutado; los campos de Jaén en la casita del pueblo, los bosques de Girona en la casita familiar del Sr. Luno, las excursiones de mi trabajo, con los nenes. Las casitas de mis amigos en la sierra de Madrid o en Teruel… 

De todos aquellos lugares, de los que no hice fotografías, pero los tengo grabados en el corazón… En este lugar, en el menos agraciado de todos. Me encuentro por primera vez en persona, con mi querido amigo, el petirrojo.

Y lo que nunca me hubiera perdonado, es no haber tenido la cámara, en ese momento en la mano.


Necesitaba tener constancia, de su regreso.

Pues en seguida supe, que era una señal.


En una de las ocasiones, en las que me fui. La más larga de mis ausencias, fue porque me enteré de algo que me dejó el corazón roto en mil pedazos. Entonces la desilusión, lo envolvió todo.

Pero ahí estaba mi viejo amigo, el pequeño petirrojo. Esta vez manifestándose de forma real.

Él había regresado.

Y ya era tiempo, de que regresara. Yo también.