Siempre fui y me temo que siempre seré... (aunque hago poco a poco avances), la mujer de las cavernas.
Por eso fui la "hippie" que aún no tenía móvil cuando todo el mundo ya tenía y después pasé a ser la "rarita" que iba con un ladrillo, mientras todo el mundo tenía un móvil de última generación. Así que cuando voy a algún lado, siempre acabo dejándome el móvil o pasando olímpicamente de la cámara.
Esto no significa que no nos gusten, a él le encantan los juegos de pc y a mí los blogs, las redes sociales… aunque no las tengo enlazadas al móvil, así que si quiero escribir me tomo un tiempo relajadamente sentadita en el ordenador.
Por eso en ocasiones si ando liada, me desaparezco un poquito. Pero es la manera de no saturarme, pues las tecnologías aunque me gustan, siempre me agotan un poco.
Pero un sábado bien temprano, al despertar, le dije al Sr. Luno que necesitaba ir a por unas ramitas para hacer un trabajo. Él ese día estaba un poco cansado y fue difícil de convencer, así que se me ocurrió que podríamos ir a la montañita que tenemos más cerca de nuestra pequeña y gris ciudad.
Vivimos en una ciudad cerca de Barcelona bastante bien comunicada, pero sosa, gris y desangelada.
Cuando por fin logré que se levantara de la cama, me acordé que podría llevarme a la mini excursión unos amiguitos nuevos…
![]() |
| Joguines L'ou |
Así que por esta ocasión, me llevaría la cámara.
Y había muchísimas ramas por el suelo, así que pude hacer buen acopio para manualidades y entretenerme haciendo fotos.
La mariposa discreta…
Paradita para desayunar...
-¡Cariño! Gírate, despacito…
Y entonces lo vi.
Era regordete y saltarín… no paraba de dar saltitos cerca de nosotros.
Se me escaparon las lágrimas.
-Cariño… cariño… tú sabes lo que significa…
-Si mi amor, ya lo sé... anda saca la cámara despacito, que no se asuste.
![]() |
| Hice las fotos con el zoom para no asustarlo, la lástima es que no funciona demasiado bien. |
Ese amiguito que le indicó el paradero de la llave, a Mary Lennox… una llave que abría el jardín que se convirtió en refugio y esperanza de la niña. Toda una metáfora de la vida.
Y al rato, cuando no podía más de la emoción, apareció otro más esbelto y escurridizo.
De todos los paisajes bellos de los que he disfrutado; los campos de Jaén en la casita del pueblo, los bosques de Gerona en la casita familiar del Sr. Luno, las excursiones de mi trabajo con los nenes. Las casitas de mis amigos en la sierra de Madrid o en Teruel…
De todos aquellos lugares de los que no hice fotografías, pero los tengo grabados en el corazón… En este lugar, en el menos agraciado de todos. Me encuentro por primera vez en persona con mi querido amigo, el petirrojo.
Y lo que nunca me hubiera perdonado, es no haber tenido la cámara en ese momento en la mano.
Necesitaba tener constancia de su regreso.
Pues enseguida supe que era una señal.
Pero ahí estaba mi viejo amigo, el pequeño petirrojo. Esta vez manifestándose de forma real.
Él había regresado.
Y ya era tiempo de que regresara,
Yo también.
























