«Hogar es donde sea que esté contigo», dice el imán de la nevera, y nunca antes había tenido tanto sentido.
Volvemos de un viaje muy largo y doloroso, pero lo hacemos juntos, y no hay más hogar que acurrucada en los brazos de mi amor.
En este viaje hemos perdido muchas cosas… los zapatos, los sueños, los kilos, los nervios… Pero, desde luego, el que más ha perdido ha sido él, que de tanto corazón que ha tenido siempre, ha perdido un trocito. Eso sí, pequeñito. Como le canta su hermano, «ay, el corazón partío», con mucha guasa. Porque ya sé de sobra que ellos, con su sentido del humor un poco negro, eso también, llevan mejor las cosas.
Mira que nos lo temíamos, porque heredó una pequeña afección que también tuvo su padre.
Y yo… pues yo creía que se me iba la vida. Y, de pura solidaridad, el corazón se me volvió loco, entre ataquitos de ansiedad y que ya llevaba bregando con un problemilla desde hacía algunos años.
Desmayito va, desmayito viene… Pero no creáis que fue todo al mismo tiempo, no, no. Yo esperé muy educadamente mi turno y, cuando ya por fin recuperábamos un poco la tranquilidad, fue cuando comencé yo con el espectáculo.
De todas las cosas que hemos pasado juntos, esta ha sido la peor.
Yo solo hacía que preguntarme cuándo llegaría esa fuerza que nace de la adversidad, como bien dicen tantas personas. Pero a mí no me llegaba, y yo cada vez me sentía más angustiada y desesperada.
De verdad creí que se acababa. Ya lo había visto antes… Era como si toda la buena suerte que había estado teniendo desde que era adulta, y que yo creía con fe ciega que era alguna especie de compensación por algunas cosas desagradables de mi infancia, se hubiera acabado hacía ya algunos años y esto fuera la traca final.
Creí que ya nunca volvería a sonreír.
La vida me había sacado de la calle Piruleta número 50 y ya no tenía tan claro si sabría volver.
Aunque debe de haber algo de cierto en eso de hacerse más fuerte. Porque las prioridades cambian y, aunque no sé cuánto me durará este estado —ese en el que algunas cosas que antes me hacían sufrir ahora me importan un pimiento—, sí que me hace sentir un poco más fuerte.
Y aquí estamos.
Un poquito desportillados… pero, por fin, de vuelta.
Narayani es demasiado fuerte para ser una mujer, al menos así lo creen sus vecinos en la India; mientras que Luis en Barcelona, lucha por aceptar que quizá su padre tenga razón y sea demasiado débil para ser un hombre.Os traigo la continuación de la historia de Narayani y dejo aquí el enlace de la primera parte: La Fuerza de Narayani (Parte 1).
Narayani llegó
enferma a su pueblo o eso creyó ella, el corazón le palpitaba a gran velocidad
y tenía sudor frío en la frente. Entró en su casa, soltó el gran saco dejándolo
en el suelo y se fue hacia la cama a recostarse un poco. Su madre, al verla
así, se asustó muchísimo. Narayani nunca enfermaba, ni siquieraen aquella epidemia que les sacudió años
atrás...
-¿Hija mía, qué
ocurre? ¿Dónde te duele?
-En el pecho, madre…
La madre acercó su
mano al pecho de Narayani y observó que este, le iba a gran velocidad.
-¿Hija pero qué ha
ocurrido? ¿Ha pasado algo en la ciudad?
Narayani entonces cerró los ojos y durante unos segundos vio la figura de Luis, allí en el suelo tendido.
Al recordarlo una nueva punzada apareció, esta vez, en la boca del estómago.
Luis llegó al hotel,
se dio una ducha y se estiró después en la cama envuelto en su albornoz. Tenía
que llamar por teléfono a sus padres y también a algunos de sus amigos. Habían
pasado demasiados días desde la última vez que habló con ellos, pero lo cierto
es que no estaba de ánimo. No podía quitarse de la cabeza el incidente del
mercado. Hacía tiempo que no se encontraba con esa parte de él, con la parte
que más le avergonzaba, con ese miedo irracional y esa debilidad que aparecía
cuando menos lo esperaba.
-Dios mío... ¿Qué habrá pensado aquella chica?- dijo en voz alta, mientras hundía su cara en la
almohada.
Al siguiente sábado
Narayani preparó las cosas para ir al mercado, se despidió de sus padres y al
salir, lo hizo también de los vecinos de la casa de al lado, que estaban en ese
momento en la puerta.
La mañana estuvo tranquila.
Los bolsos y los primeros vestidos que cosió su madre se iban vendiendo muy
bien, así que decidió tomarse un pequeño descanso para comer algo. Alzó la
vista y vio que en el puesto del frutero se exhibían unos deliciosos mangos y
siendo su fruta preferida, no se pudo resistir.
-Sunita...- le dijo a
la muchacha que estaba en el puestecito de al lado vendiendo especias- ¿Podrías
vigilar mi puesto un momento?
-¡Claro!- le dijo la
muchacha con una sonrisa.
Así que Narayani
caminó hacía los mangos...
En casa, de pequeños,
los compartían y al acabarse, comenzaba la lucha por el hueso que era dulce y
tenerlo en la boca dando vueltas ayudaba a despistar el hambre, al menos por
un rato.
El puesto de fruta
estaba regentado por Ranjit, un hombre algo tosco pero de gran corazón. El
hombre siempre quedaba sorprendido al ver que aquella muchacha tan delgada, se
pudiera llegar a comer hasta siete mangos. Pues siempre compraba la misma
cantidad y sin embargo volvía a casa sin ellos.
“Siete mangos nada
menos”... pensaba Ranjit, mientras acababa de llenar la bolsa y se la ofrecía a
la muchacha con una sonrisa que dejaba a la vista, los escasos dientes que aún
conservaba.
Narayani se alejó
unos pasos y metiendo rápidamente la mano en la bolsa, sacó uno de los jugosos
mangos. No pudo esperar más para hincarle el diente. Así que abrió la boca lo
más que pudo y en ese momento sus ojos también se abrieron como platos,
pues delante de ella a unos metros estaba Luis, caminando con una cámara de fotos
colgada del brazo. Se apartó el mango de
la boca y mientras masticaba con dificultad el gran trozo que había mordido,
notó de nuevo ese dolor en el pecho que terminaba en el estómago.
Luis se detuvo a
hablar con un hombre grande y corpulento, que tenía aspecto de ser un conductor
de los que llevaban de ruta a los extranjeros. La cámara fotográfica que
llevaba Luis no era como las que Narayani había visto hasta ahora, era más
sofisticada y en ese momento sus ojos se detuvieron en los gestos que él realizaba
mientras hablaba.
Contempló lo
delicadas y finas que eran sus manos, y sus delgados y largos dedos pálidos. Un
ardor desconocido para ella recorrió su cuerpo… y de nuevo se sintió enferma.
Luis caminaba
hablando con aquel hombre y Narayani le seguía a unos metros de distancia, pasó
por delante de su puesto y Sunita la saludó creyendo que ya regresaba, pero
ella sin casi mirarla le hizo un gesto con la mano y le susurró...-ya vengo dame un momento.
Casi hipnotizada, continuó
detrás de ellos escondiéndose entre las columnas para no ser vista.
Luis estrechó la mano
de aquel hombre y después se separaron, seguramente habrían llegado a algún
tipo de trato para que le llevara a algún destino. Luis se detuvo a mirar unos
planos mientras su cámara seguía colgando del brazo, cuando dos muchachos de
unos dieciséis o diecisiete años, salieron corriendo no se sabe de dónde y
estiraron de ella con fuerza.
Luis gritó:-¡¡NOOO LA
CAMARA NOO!!- y la sujetó como pudo por la cinta, mientras los chicos estiraban
con más fuerza hasta que lograron tirarle al suelo, él intentaba seguir
aferrado a la cámara…
-¡¡OS DOY DINERO!!
¡EL RELOJ! ¡LO QUE QUERÁIS! ¡PERO LA CAMARA NOO! ¡POR FAVOR! ¡LA NECESITO!- lo
dijo en español, en inglés, en francés… pero los muchachos no atendían, solo
chapurreaban entre ellos algún idioma que Luis desconocía y seguían estirando
con violencia.
Luis estaba en el
suelo polvoriento y forcejeaba sin éxito, cuando los muchachos estiraron con
más brusquedad y le arrastraron unos pasos hacia adelante haciendo que el
brazo derecho derrapara por el suelo, rompiéndole la camisa blanca de algodón y
causándole una quemadura que le hizo gritar de dolor.-¡¡AAAhhh!!- gritó y
Narayani sin pensarlo dos veces, se acercó con paso decidido hacía los chicos.
Sacó de la bolsa dos mangos y lanzándolos con un golpe certero, le dio a uno en
un ojo y al otro en la cabeza.
-¡Ah! ¡Aah!- esta vez
gritaron ellos, el más alto hizo un gesto como para ir hacía donde Narayani,
entonces ella sin dudar y sin temblar ni un ápice, sacó otros dos mangos de la
bolsa y con una voz firme y decidida les dijo unas palabras que Luis no llegó a
entender y cuando levantó de nuevo el brazo armada con los mangos, los
muchachos salieron corriendo dejando atrás a Luis, con su preciada cámara.
Entonces ella aun
exaltada y enfadada, se acercó a Luis para ayudarle a levantarse y sacó otro
mango de la bolsa para ofrecérselo, pero Luis instintivamente se echó hacia
atrás asustado.
Él ya había visto lo que era capaz esa mujer, de hacer con unos
mangos...
Narayani le miró a la
cara y después miró el mango en su mano... y sin poderlo remediar soltó una
gran y amplia carcajada mostrando así, sus hermosos y grandes dientes.
Luis la contempló
atónito e inmediatamente analizó toda la situación, todo lo que había sucedido…
y también comenzó a reír. Los dos rieron a carcajadas durante un buen rato. Lagrimeaban… que
situación más surrealista y disparatada pensó Luis. Él había quedado magullado
con la camisa rota, despeinado y todo lleno de polvo y tierra.
Luis paró de reír y
la miró muy serio a los ojos.
-Gracias- le dijo.
Ella con las
mejillas rojas a punto de explotar y sin mediar palabra, sujetó la palma de la mano
de Luis y le depositó de forma contundente un mango. Dio de forma brusca media
vuelta y se alejó con paso firme y los brazos pegados al cuerpo.
Luis se quedó allí,
inmóvil... mirando el mango.
CONTINUARÁ…
(Fin de la segunda parte)
La tercera y ultima parte, la traeré pronto escrita al blog (pero ya la tenéis disponible en el canal de youtube).
Un mes después, en Junio, los volví a hacer pero esta vez con los colores del cómic (manga). Pues los anteriores habían sido con los colores de la serie de dibujos (anime). Y esta vez añadí un tercero: Diana. La gatita Diana es hija de Luna y Artemis.
El imperdible, tanto en los primeros que cosí como en estos, lo camuflé con un corazón del mismo color de los ojos.
*Broche Gato Artemis:
Os pido disculpas por la mala calidad de las fotografías, pero entre que tienen muchos años y que antes se me daba aún peor que ahora (que ya es decir) hacer fotos...Tengo ganas de terminar de traeros las cositas viejitas que tenía pendientes, para mostraros los bordaditos y costuras que fui haciendo después que son un poquito más elaboradas, como un reloj en punto de cruz y otras cositas.
*Broche Gata Diana:
Diana es la hija de Artemis y Luna. Al igual que los otros, respeta totalmente los colores del manga.
*Broches Gatos Sailor Moon:
Subí las fotos a latienda onlineque abrí por aquel entonces, (aún la tengo, pero está fuera de servicio desde hace bastante tiempo).
Un día me contactó una chica Australiana que quería el broche de Luna y se lo vendí. Casi un mes más tarde me escribió a través de la mensajería de la tienda, para avisarme que le había llegado bien y que estaba encantada.
Tuvo el precioso detalle de enviarme una fotografía con él puesto :)
Sailor Moon es una serie mítica que estuvo descatalogada durante muchos años, por culpa de algunas desavenencias entre la creadora Naoko Takeuchi y la editorial japonesa dueña de sus derechos. Cuando el universo de Sailor Moon que abarcaba Comics (Mangas), Serie de dibujos (Anime) y Merchandising (muñequitas, juguetes, figuras, cetros) cumplió los 20 años de su creación, se levantó el veto y ahora hay todo tipo de cosas disponibles de nuevo y hasta hicieron una nueva serie de tres temporadas más fiel al manga. Y justo el día 3 de este mes estrenaron una película de dos partes en Netflix.
Aunque yo no puedo evitar sentir nostalgia por el de los años 90, que era menos fiel al manga original, pero mucho más disparatado y divertido. Aunque respetaron la parte romántica y seria de la trama inspirada en el romance del mito griego de Endymion y Selene.
Pero para mi, lo más importante, es que es una serie que marcó mi niñez y preadolescencia, por todos los hermosos recuerdos que me dejó...
Estaba de vacaciones en el pequeño pueblo de Andalucía, donde nació mi madre. Esa mañana me reuní en la casa de veraneo de una de mis amigas de Madrid, junto con otra gran amiga que vivía en el pueblo. Ese día fue especial, pues normalmente mi abuela no me daba permiso para ir a casa de mis amigas, tenía que hacer bastantes recados para ella y hasta la tarde/noche no me tenía permitido salir. Pero mis amigas me convencieron para hacer la travesura de ir a escondidas entre recado y recado a desayunar juntas.
Justo ese día encendimos la televisión mientras las tres charlábamos de nuestras cosas entre risas y gritos y de repente, nos quedamos calladas, era un capítulo de Sailor Moon. Su emisión en España, en Antena 3.
Nos enamoramos de ella perdidamente. Yo que adoraba la Luna por encima de todas las cosas, había encontrado una serie que la tenía como protagonista y además trataba de amor, pero sobre todo de amistad, de amistad como la que yo había encontrado en esas dos niñas que no se parecían a nadie que hubiera conocido antes.
A partir de ese día comenzó una nueva tradición, cada día me escabullía entre recado y recado para ir a casa de mi amiga y desayunábamos juntas las tres viendo un nuevo capitulo. Así hasta que un día mi abuela extrañada de que tardase tanto, me pilló jajaja
Pero que precioso fue mientras duró... nunca, nunca, nunca, lo voy a olvidar.
Hace unos cuantos años, cuando aún estaba todo descatalogado mi amiga de Madrid vino con su pareja a pasar unos días a Barcelona y la llevé al Mercado de Sant Antonio (puestos de segunda mano, coleccionismo) y encontramos el ultimo tomo del comic, ¡no nos lo podíamos creer, por fin sabríamos como acababa la historia!
(Siempre me han faltado dos tomos para acabar la colección del cómic de los 90. Los de blanco son los actuales que se reeditaron para el 20 aniversario).
Y un poco después, cuando todavía no se había levantado el veto encontré en ebay por la irrisoria cifra de 9 euros (ya que las muñecas originales de esa época no bajan de los 120 euros aprox.) la muñequita de los 90 de la protagonista.
Estaba en muy mal estado, pero le di un buen baño y le cambié su cuerpo rígido por uno articulado aunque conservo como un tesoro el suyo original con la inscripción en la espalda de 1993.
Por una vez yo la rescaté a ella :)
Los que me conozcáis de la época de Luna de queso Handmade, (hace más de doce años como me recordó el otro día en Instagram mi querida @pitu.abu) seguro que la recordaréis, os la presenté muy emocionada de haberla encontrado.
Sailor Moon consolidó el genero "Magical Girl" y fue muy novedosa por la forma en la que se transformaban las protagonistas y porque mostraba personajes LGBTI+, entre ellos la pareja más querida: Haruka y Michiru. Dos mujeres también guerreros aunque en algunos países intentaron censurar esto. Pero sobre todo remarcaba el valor de la verdadera amistad y sororidad entre mujeres, aunque irremediablemente tenía algunos clichés machistas marcados sobre todo por la sociedad japonesa de la época. No me quiero extender más pero hay muchas películas, series animadas, incluso un vestido en una película de Penélope Cruz que están inspirados en Sailor Moon. Un día ahondaré más en ello en el desván.