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viernes, 13 de agosto de 2021

Vacaciones





¡Hasta el 13 de Septiembre, amiguit@s!




jueves, 27 de septiembre de 2018

El árbol que hablaba...


🌿🍃El árbol hablaba y yo, refugiada en una de sus ramas, escuchaba… 🍃🌿

No sé bien cuándo comenzó mi atracción irremediable hacia los árboles habladores, esa sensación que me invade al ver uno de ellos. Algo en mí se desconecta de la realidad en un instante y me lleva hasta lo más profundo del bosque inmenso y mágico que reside en mi cabeza. Tanto, que a veces hasta se me hace difícil regresar.

Hay cosas del mundo mágico que siempre me han atraído: los unicornios, las faldas de tul, las brujas verdes, los zapatos puntiagudos, las varitas mágicas… Pero nada parecido a lo que siento cuando veo un Árbol Encantado.

Desde los cuentos y las leyendas… hasta la abuela Sauce de Pocahontas:


Así que, cuando descubrí hace muchos años, en un libro de rol, a Bárbol, el Ent de El Señor de los Anillos… me enamoré.

¡Qué hermoso aparecía en la película…!


¡Imaginaos lo que sentí cuando, paseando por los puestecitos navideños de Urgell, el año en que estrenaron la primera película de El Señor de los Anillos, vi este Bárbol maravilloso…!



Lo mejor de todo es que, aunque está ya muy viejito, cuando le das a la ramita escondida se le encienden los ojos, mueve el bigote y dice solemnemente:


🍃“I am not a tree, I am an ent…” 😊

(El Sr. Luno me prestó sus escenarios de Rol para la foto, jiji)

No fue el único tesoro que capturé aquel día, pues también encontré un bonito anillo de hada y esta lámpara, que es otro árbol hablador…



Siempre me quedé con las ganas de coser un Ent de tela o un Árbol Encantado que me acompañara, sentadito, en mi cama.

No descarto hacerlo algún día… pero hoy quería mencionar todo esto porque escribí un cuento nuevo sobre un árbol así.


Cuando era pequeña tenía la costumbre de hablar con cosas inanimadas…

Con el poste de hierro de un parque, al que siempre que pasaba corría a abrazar y le decía a mi madre: «¡Mamá! El palo dice que se siente muy solito».

Con un árbol flaco y sin hojas que estaba en mitad de tres hermosos árboles frondosos, en el camino a la escuela. Lo abrazaba y le decía en susurros que él también tendría hojas algún día. Que, para mí, era el más bonito.

Con un cuadro de una dama antigua, en la casa de mi abuela, en Andalucía. La llamaba Clara y siempre acudía a ella cuando me sentía triste.

Y, a veces, con el pensamiento, hablaba con la luna cuando estaba llena.

Y un día, contándole al Sr. Luno lo de aquel árbol flaquito, no sé cómo salté a explicarle una anécdota de cuando hacía danza del vientre… y se hizo la magia.

Ya no pude parar de pensar en un cuento que tiene mucho más de mí de lo que me atrevería a confesar y que pronto traeré por aquí…

(Psst psst… en la baraja del Tarot Gitano que aparece en la fotografía hay una pista sobre un personaje que aparecerá en el cuento).

La fotografía la realicé con varios elementos que tengo en casa. Cuando me mudé me regalaron un buda enorme, tallado en madera, y un precioso baúl de la India. En él he guardado siempre mis velos y pañuelos de cuando bailaba danza del vientre (bellydance), algo que comencé para complementar mi preparación en el teatro y que después amé con todo mi corazón.

Sr. Buda, mi gatita Sally y el baúl de los tesoros de la India ♡

Dejé un adelanto del cuento en la página de Facebook. Os lo dejo por aquí por si a alguien le apetece leerlo:


¡Estoy muy feliz de volver y de reabrir el blog! (Soy así de bruta: cada vez que me voy, lo cierro todo).

Perdonad esta entrada tan extensa, pero hacía tanto que no andaba por aquí…


¿Qué persona que ame la naturaleza, el bosque y la magia no querría hablar con los árboles… y que estos le respondieran?

Aunque lo cierto es que… los árboles hablan. Hablan de verdad, pero con un lenguaje que solo podemos entender cuando dejamos la mente libre de pensamientos, el alma y el corazón ligeros de peso, y nos abrazamos a ellos, respirando en armonía con el universo. Solo así, de verdad, podemos escuchar el mensaje que transmiten desde tiempos inmemoriales.

¡Hasta el próximo día, amiguit@s! :)






jueves, 16 de marzo de 2017

El Regreso del Petirrojo


¿Sabéis de ese tipo de personas que siempre van cámara en mano, ya sea del móvil o de una réflex? Bueno, pues definitivamente, esa no soy yo.

Siempre fui y me temo que siempre seré... (aunque hago poco a poco avances), la mujer de las cavernas.

Por eso fui la "hippie" que aún no tenía móvil cuando todo el mundo ya tenía y después pasé a ser la "rarita" que iba con un ladrillo, mientras todo el mundo tenía un móvil de última generación. Así que cuando voy a algún lado, siempre acabo dejándome el móvil o pasando olímpicamente de la cámara.


Y no creáis que no me arrepiento de esto en muchas ocasiones, pues a veces veo cosas preciosas y me sabe mal no inmortalizarlas. Encima el Sr. Luno es un poco como yo en estas cosas; y así nos vimos una vez, perdidos en mitad de la montaña y sin manera de comunicarnos con nadie. Ese día fue una pesadilla, pero eso ya es otra historia…

Esto no significa que no nos gusten, a él le encantan los juegos de pc y a mí los blogs, las redes sociales… aunque no las tengo enlazadas al móvil, así que si quiero escribir me tomo un tiempo relajadamente sentadita en el ordenador.

Por eso en ocasiones si ando liada, me desaparezco un poquito. Pero es la manera de no saturarme, pues las tecnologías aunque me gustan, siempre me agotan un poco.

Pero un sábado bien temprano, al despertar, le dije al Sr. Luno que necesitaba ir a por unas ramitas para hacer un trabajo. Él ese día estaba un poco cansado y fue difícil de convencer, así que se me ocurrió que podríamos ir a la montañita que tenemos más cerca de nuestra pequeña y gris ciudad.

Vivimos en una ciudad cerca de Barcelona bastante bien comunicada, pero sosa, gris y desangelada.

Cuando por fin logré que se levantara de la cama, me acordé que podría llevarme a la mini excursión unos amiguitos nuevos…


Los conocimos días antes, en una hermosa juguetería del centro de Barcelona.

Joguines L'ou

Así que por esta ocasión, me llevaría la cámara. 


Cuando llegamos allí, las hojas de pino dibujaban el cielo…


Y había muchísimas ramas por el suelo, así que pude hacer buen acopio para manualidades y entretenerme haciendo fotos.



La mariposa discreta…


y mis amiguitos cobraron vida…


Paradita para desayunar... 



-¡Cariño! Gírate, despacito…

Y entonces lo vi.

¡Un… un petirrojo! ¡Dios mío un petirrojo de verdad!

Era regordete y saltarín… no paraba de dar saltitos cerca de nosotros.

Se me escaparon las lágrimas.

-Cariño… cariño… tú sabes lo que significa…

-Si mi amor, ya lo sé... anda saca la cámara despacito, que no se asuste.

Hice las fotos con el zoom para no asustarlo, la lástima es que no funciona demasiado bien. 
Las amigas que me estéis leyendo y me conozcáis de hace tiempo, sabréis lo que significan para mí los petirrojos, por eso hace unos años creé para este blog una colección llamada “Secret Garden” inspirada en mi amada novela “El jardín secreto”, que tenía como absoluto protagonista al petirrojo.

Ese amiguito que le indicó el paradero de la llave, a Mary Lennox… una llave que abría el jardín que se convirtió en refugio y esperanza de la niña. Toda una metáfora de la vida.

Y al rato, cuando no podía más de la emoción, apareció otro más esbelto y escurridizo.


La vida es así.

De todos los paisajes bellos de los que he disfrutado; los campos de Jaén en la casita del pueblo, los bosques de Girona en la casita familiar del Sr. Luno, las excursiones de mi trabajo con los nenes. Las casitas de mis amigos en la sierra de Madrid o en Teruel… 

De todos aquellos lugares de los que no hice fotografías, pero los tengo grabados en el corazón… En este lugar, en el menos agraciado de todos. Me encuentro por primera vez en persona con mi querido amigo, el petirrojo.

Y lo que nunca me hubiera perdonado, es no haber tenido la cámara en ese momento en la mano.


Necesitaba tener constancia de su regreso.

Pues enseguida supe que era una señal.


En una de las ocasiones en las que me fui, la más larga de mis ausencias, fue porque me enteré de algo que me dejó el corazón roto en mil pedazos. Entonces la desilusión, lo envolvió todo.

Pero ahí estaba mi viejo amigo, el pequeño petirrojo. Esta vez manifestándose de forma real.

Él había regresado.

Y ya era tiempo de que regresara,

Yo también.


lunes, 6 de marzo de 2017

Un ratito en la India

Quería enseñaros algo que hicimos mi madre y yo hace mucho tiempo, para mi rincón favorito de casa.

Compré unas telas y mi madre me ayudó a coser esos sofacitos en forma de «L» que podéis ver en la foto. Después, coloqué varios cojines que ya tenía y se convirtió en un pequeño «chill out», inspirado en la India, que tanto me gusta...


Al otro lado había un gran Buda tallado en madera, y digo «había» porque ahora está colocado en otro lugar. Hace unos años tomé la decisión de quitar mi amado chill out para meternos en obras en el mini pisito.

Como no dispongo de demasiado espacio, ese rinconcito ha acabado convirtiéndose en un tallercito donde guardar mis materiales de manualidades, costura y demás cositas.

Pero guardo en mis recuerdos, como un tesoro, aquellos ratitos de meditación, charlas y risas (y los porrazos de mis amigos a mi viejo yembé >_<) mientras tomábamos el té, ahí sentaditos.

Mi viaje soñado siempre fue ir a la India, pues desde niña me pareció el lugar más mágico de la Tierra. Durante unos años, entraba en mi pequeño chill out y, allí sentada, pintando mándalas o escuchando música, me imaginaba rodeada de majestuosos elefantes, mientras un aire cálido, con aroma a especias, me acariciaba la cara. Así podía pasarme las horas, adentrada en mis fantasías.

En aquellos ratos nació La fuerza de Narayani, que unos años después, me atreví a publicar en el blog y en el canal de youtube:

Un día os hablaré de Ganesha y Sarasvati (Ganesh & Saraswati), mis dos dioses hindúes favoritos.

Sarasvati es la diosa que protege las Artes, y Ganesha, además de apartar los obstáculos del camino de la vida, protege e inspira a los Escritores. :)

Pronto os traeré por aquí los tesoros de la India que guardo desde hace años.

¡Hasta el próximo día!






lunes, 20 de febrero de 2017

Tata Yogui

Ya le dije que era un recipiente de Ikea muy barato y que lo había decorado tan solo con unas flores artificiales… pero nada, erre que erre, que quería uno igual para su casita.

Así que lo busqué para ella. El mío es de hace muchos años, es blanco y tiene un pequeño desperfecto (mi gatita Sally lo tiró al suelo).

Tuve suerte porque, después de todos estos años, no han dejado de fabricarlo y, aunque ahora es de un color blanco más tirando a hueso, conseguí prácticamente uno igual. Después, busqué también las mismas flores artificiales, pero me parecía tan soso que pensé en añadirle algo especial…

Y es que a mi hermana, a la mayor de las tres, el yoga le cambió la vida.

La jovencita pelirroja, de mejillas pecosas, que escribía preciosos poemas románticos y pintaba a cada rato, se esfumó cuando entró en la universidad. La medicina requería muchas horas de concentración y estudio.

La presión de ser el orgullo de la familia, el estrés que suponía el gasto económico de los libros y otras cosas, el mal humor cada vez mayor —por culpa de esto último— de nuestro señor Scrooge particular, que hacía muy difícil encontrar un espacio donde poder estudiar en silencio…

Todo eso provocó que aquella jovencita desapareciera.

En su lugar apareció un gran chubasquero amarillo, de esos en los que todo resbala y ya nada consigue tocarte.

En aquella época, cuando yo todavía era una niña, mi hermana se convirtió en una desconocida.

Hasta ese momento había sido como una segunda madre. Se había ocupado muchas veces de mí como tal y, quizá por eso mismo, no existía entre nosotras la complicidad que sí tenía con mi hermana mediana. Ella era quien, a veces, nos regañaba o se chivaba de nosotras si hacíamos algo mal.



Pero recuerdo cuando estudiaba en la habitación que compartíamos las tres, cuando aún estaba en el instituto. Lo hacía por la noche, para aprovechar el silencio. Mi hermana mediana, que siempre tuvo el sueño profundo, dormía a pierna suelta en la cama de arriba de la litera, justo encima de mí.

En ocasiones, la luz del flexo me despertaba, pues no había demasiado espacio y la mesa estaba en el centro de la habitación, muy cerca de mí.

Ella, que se daba cuenta, dejaba el libro sobre la mesa y se levantaba. Se acercaba a mí y me arropaba mejor. Y si, aun así, no conseguía volver a dormirme, enfocaba el flexo hacia el trozo de pared que había detrás de mí y, haciendo sombras con sus manos, me contaba un cuento.

Eso nunca fallaba. Mi madre me tenía mal acostumbrada con ese asunto.

Las sombras de sus manos sobre aquella pared y sus susurros me acunaban hasta dormirme.

Después volvía a su silla para seguir estudiando, bien alerta, dispuesta a apagar aquel flexo inmediatamente si escuchaba algún ruido, pues nuestro señor Scrooge tampoco quería que gastásemos luz por la noche.

Por eso, cuando se convirtió en aquel chubasquero, yo lo entendí como una manera de ser egoísta. Se había vuelto tan distante…

¿Es que ya no me quería?

Comenzó a estudiar fuera, cada vez estaba menos en casa y, un día, se marchó.

Y, al poco tiempo, mi otra hermana también.

Ahora valoro y entiendo el porqué de aquello. Ella tenía que mirar por su bien y por su futuro. Y admiro todos los esfuerzos que tuvo que hacer, aunque, por suerte, siempre contó con la complicidad y la ayuda de mi madre.

Hace unos años descubrió el yoga. Al principio, como una forma de relajarse, pero poco a poco comenzó a permitirse que la sensibilidad y el amor volvieran a ella.

De nuevo, sus ojos comenzaron a mirar sin prejuicios, sin aquella impermeabilidad… Y de nuevo comenzó a buscarse en los ojos de los demás.

Volvió a escribir, a pintar, a soñar…

Recuperó su esencia.


🌸🦋 ✨Y es que quizás ahí radique la verdadera naturaleza de nuestra fuerza.

En que lo tuvimos todo predispuesto para acabar siendo rocas…

y, sin embargo, escogimos seguir siendo mariposas. ✨🦋🌸







miércoles, 14 de diciembre de 2016

Martes y Trece

¡Oiiiggg, fíjate tú! Ayer fue martes y trece... ¡qué gracioso cuando coinciden estas cosas! A mí siempre me hace acordarme de aquellas Nocheviejas tan estupendas que pasábamos viendo a estos dos genios.

En casa era todo un acontecimiento. ¡Hasta nuestro particular Señor Scrooge se olvidaba del mal humor ese día! 😂

Cuando sacaron los DVD con su trayectoria, no pude resistirme... ¡me los compré! Y es que hay recuerdos que merece la pena guardar.


Pero además, ayer no era un trece cualquiera... ¡era mi santete! Y como ya os expliqué aquí, es el día en que tradicionalmente damos el pistoletazo de salida a las Navidades en casa.

Es una costumbre catalana: comenzar a decorar las casitas el día de Santa Lucía. Mi madre, aunque es andaluza, adoptó esta tradición cuando nací y me pusieron Lucía de nombre💜

Después, mi pareja y yo quisimos continuar con ella, así que, llueva o truene, el 13 de diciembre sacamos todos los adornitos de Navidad y... ¡nos volvemos locos! 🎄✨

Aunque a veces pasa como este año... que, al caer en día laborable, solo nos dio tiempo a montar el belén y colgar alguna que otra cosilla. Decorar el árbol, que también es muy importante para nosotros, tuvo que esperar hasta el domingo.

¡Pero bueno, lo importante es que la tradición sigue! ❤️

Tenemos este belén desde 2013 y siempre lo habíamos colocado sobre una mesita auxiliar redonda, pero este año decidimos ponerlo en la balda que hay encima de la tele... ¡y nos encantó el resultado! ✨

Como gracias a la balda disponíamos de mucho más espacio, decidimos añadir árboles, animalitos y cositas que no eran precisamente de ese juego, pero que, quitando alguna que otra cosa, daban bastante el pego...

Entonces, al Sr. Luno se le ocurrió poner debajo de un árbol a un pirata que tenía asando un pollo en una de sus estanterías.

Esa fue la parte en la que más nos divertimos, porque justo en ese momento se estaba cayendo todo el rato el ángel que iba sobre el portal de Belén (cada año pasa 😂) y, al ver al pirata asador de pollos debajo del árbol, caí en la cuenta de que no teníamos la escena del ángel anunciador a los pastorcillos...

Así que agarré al angelito, lo encaramé al árbol y, al grito de «¡Asadoooor de polloooos!», muy a lo Muchachada Nui, mi pareja, que no se lo esperaba para nada, soltó un golpe de risa.

Y claro, al escucharle reírse ya no pude parar de hacer el tonto. Porque, como diría mi amiga Valeria (mi naranjita Gigi), en esos momentos entro en modo «Pucca» 😂

Empecé a decirle que, como el ángel se estaba presentando por el lado donde el pirata tenía el parche, ¡no lo veía! El Sr. Luno más se reía y yo más me venía arriba, así que seguí diciendo una tontería detrás de otra...

Pero es que nos reímos tantísimo que aquello ya no tenía remedio 😂

Y, como colofón final, coloqué por el otro lado del árbol una escalera que teníamos por ahí descartada. Entonces empecé a hacer vocecitas y resoplidos, como si al pobre ángel le costara horrores subir por ella para poder hacer su gran anuncio.

Y hablando de martes y trece, esto me ha hecho recordar cuando estaba en el colegio y mis compañeras me pedían, en el vestuario, justo antes de entrar a clase de gimnasia, que les hiciera el famoso «¡fíjate tú!» de Martes y Trece.

¡Me hacían repetirlo una y otra vez! Y yo... ¡era feliz! 😂 Porque, si hay algo que me encantaba por encima de todo, era hacerlas reír. Amaba sus risas más que nada en el mundo❤️ 

Siento haber estado tan alejada de todo, de nuevo.

Hacía mil que no actualizaba el blog y quienes me conocen saben que, si desaparezco del blog, suelo hacerlo también de mis redes sociales, etc.

Prometo que pronto volveré cargada de novedades y con más constancia... aunque creo que, a estas alturas, ya me aceptáis así: intermitente como soy ❤️

Mi amiga Mónica, (mi Mony Mony) siempre me dice que soy su hada dragona, que aparezco y desaparezco, y que no me preocupe, porque eso solo hace que me vea como una hadita de verdad, de esas que se esfuman cuando se encienden las luces...

Pero me gustaría quedarme. A veces no sabéis cuánto...

Hasta el próximo día, hermosuras. Y, por fi, pasad unas Navidades increíbles. Os necesito ahí, a la vuelta ❤️

¡Chu! ✨





sábado, 7 de mayo de 2016

Margarito se llama mi amor


Quién me iba a decir a mí que volvería a tener a un estupendo señor caracol en mi vida, después de mi amado Rodolfo…

El Sr. Luno llegó de la calle y puso sobre la mesa mis flores favoritas... ¡margaritas! 🌼

Mientras nos sentábamos en el sofá y yo le llenaba la carita de besos, vimos algo redondito...

Me acerco y, ¿cuál es mi sorpresa cuando veo, a un centímetro de mi nariz, ¡un caracol!?

—Amor, ¡que las margaritas vienen con habitante!

—A lo mejor es solo un caparazón... Lo mismo lo han puesto de adorno.

Pero lo tocamos un poquito y, de repente, dos cuernecitos se abrieron paso ante nosotros.

(La cáscara de huevo triturada es buena para fortalecer su caparazón)


¡Bienvenido a casa, Margarito! 🐌💕



Si aún no conoces a Rodolfo Caracol, aquí está su historia:






¡Hasta el próximo día, bonit@s! 💕