Primero de todo, la Familia Fox se dirigió a Leroy Sylvanin en busca de los materiales...
Maderas, tacos, caladora, un par de sargentos, una caja de madera grande y un asa de cuero, pues la intención era hacer una casa-maleta.
Siempre me gustaron esas casitas que venden en las jugueterías, que una vez que el niño termina de jugar se cierran y se las puede llevar a donde quiera.
Uno de los lados lo pinté con Chalk Paint de color menta (ese color me chifla) y el otro lo empapelé con dos papeles de estampados distintos.
Quería que la tapadera de la caja tuviera el dibujo de una casita, pero, como se me da fatal dibujar, decidí hacerlo con la técnica de transferencia de imágenes.
Primero probé con una de las rodajitas de madera que compré para hacer las sillitas de la casa. Hay que frotar el papel con mucho cuidado para no romper la imagen que se está transfiriendo. En la rodaja fue fácil, pero en la tapadera de la caja casi me dejo el dedo, jajaja.
Como era la primera vez que realizaba esta técnica, se me rompió un poquito, como podéis ver en la imagen, pero no me disgustó el resultado. Le dio un toque desgastado y envejecido que me pareció bonito.
Aquí podéis ver la casa-maleta cerrada y con su asa colocada.
La primera etapa de la casita estaba completada; ahora faltaba el interior ☺️
Imprimí la imagen de un campo de estilo similar a la que utilicé para la tapadera de la caja, pero esta vez para pegarla detrás de una ventana de madera que compré en una tienda de manualidades.
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Pegué una pequeña pieza de madera que me serviría de pollete (o repisa) para la cocina. |
Tenía un par de camafeos de resina de color blanco, de cuando tenía abierta la tiendecita online y los vendía. Se me ocurrió hacer con uno un pequeño cuadro para la casa y, con el otro, que tenía unos lindos pajaritos, hacer el cabecero de la cama.
Con un taco de madera lijado, un poco de guata y un trozo de tela de sábana, hice el colchón.
Otro taco de madera y un par de tablillas, tres cuentas negras de Hama Beads y un par de botones de madera. Lo pinté de blanco y negro e imprimí una imagen que serviría para los azulejos.
Con trocitos de ramitas y un poco de tela hice la leña y unos trapos de cocina.
Compré unos cuantos accesorios para completar la casita. Como quería que tuvieran un aire rústico, los busqué en tiendas especializadas en miniaturas de pesebres y belenes.
La escalera, la cestita de frutos rojos y la palmatoria son de esas tiendas.
La Sra. Fox colgó un retrato del «Tío Abuelo Conejo», porque en un pueblo tener un antepasado de alta alcurnia viste mucho 😆
(Esto se me ocurrió porque en casa de mi abuela, en el pueblo, teníamos un retrato de un tío abuelo suyo que había sido rico y sobre el que había mil leyendas, jajaja).
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Edité con pegatinas de PicMonkey una fotografía de un conejo Sylvanian. (¡El pelo es un bigote, jajajaja!) |
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| A la cajita le pegué una puntillita blanca. |
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| En la rodajita de madera transferí una imagen de Beatrix Potter . |
Con unos cuantos abalorios hice un pequeño colgador para el dormitorio (en mi casa tengo muchos, me encantan y los llamamos «Tililines»).
No me acordé de hacer fotos de cómo quedaba la casita cerrada, vista en vertical. Aquí solo se puede ver un poquito...
Ojalá esta entrada tan larga, en la que os muestro todo el proceso, no os haya aburrido demasiado y pueda daros alguna idea para alguno de vuestros proyectos.
¡Hasta el próximo día! 😊
























































