Casi todos los años, para nuestro cumpleaños, una de mis mejores amigas y yo nos enviamos un regalito. Si puede ser, a las dos nos hace ilusión que sea algo hecho a mano.
Ella tiene una colección preciosa de varias Familias Sylvanian y una vez me dijo que, de todas, sus favoritas eran las Familias Conejo.
Así que mi Familia Fox se puso manos a la obra para que sus parientes lejanos tuvieran una casita donde vivir.
Tenía intención de hacer una sola entrada donde mostraros el proceso y el resultado, pero se estaba convirtiendo en una entrada kilométrica, así que finalmente la he dividido en dos partes.
Aquí os voy a mostrar el resultado final y varias escenas que fotografié con mis propios Sylvanian, para que os hagáis una idea de cómo quedó todo. Veréis que, en realidad, es una casita muy, muy sencillita.
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| La Cocinita |
Hice algunas cosas a mano: pinté, empapelé... cosí otras a máquina y algunos accesorios, como la ventana, las cestas de frutos o la jarrita verde, los compré. En la siguiente entrada os explicaré bien todos estos detalles.
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| El Comedor |
A mi amiga le encantó y sé que le hizo muy feliz. Hizo unas fotografías muy bonitas con sus muñequitos. Lo que más me gustó es que ella colocó toda la casa de forma diferente, a su gusto.
Por eso evité pegar los muebles, para que ella pudiera colocar las cosas como le apeteciera, excepto la ventana y la mini repisa (o pollete) de la cocina. Esas dos cosas sí las fijé.
Le preguntaré si me da permiso para traeros alguna de sus fotografías, porque son preciosas.
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| El Dormitorio |
Aunque la casita está pensada para todos sus Sylvanian, me centré un poquito más en los conejitos porque son sus favoritos, especialmente a la hora de decorar con fotografías.
Utilicé también materiales que tenía por casa, como los carretes de madera que había comprado para enrollar mis cintas y puntillas. Se me ocurrió pegarlos a unas rodajas de tronquitos para hacer los asientos, la mesa de comedor y el pequeño escritorio/tocador del dormitorio.
Disfruté mucho haciéndola. Siempre me ocurre que me apetece hacer más cosas cuando sé que son para alguien que quiero.
Si son para mí, me da más pereza hacerlas y tardo más, la verdad, jeje.


































