-Shh... no hagas ruido... ven acompáñame, se que está oscuro, pero yo
te alumbro no te asustes...
-Mientras subimos te contaré, así muy bajito, una pequeña historia...
Erase una vez un hada de cuyo cuello colgaba una llave.
Esa llave abría un lugar secreto, muy bien guardado durante años.
Un lugar donde se encontraban las más preciosas historias; arrullos
feéricos, ecos de infinito, susurros de niñez...
Allí se refugiaba el hada cuando necesitaba encontrar inspiración,
consuelo o evasión...
-Ya hemos llegado... espera, a veces se atranca un poco...
Pero un día se dio cuenta, que no era del todo feliz... pues su corazón
anhelaba encontrar a alguien con quien compartir ese lugar.
-Ya está abierta... toma la llave, ahora es tuya también.
-Si, no me mires así... ese alguien, eres tú.
¿Entramos?




