Vale, Willy, me has pillado...
✧Broche Gata Luna:
Diana es la hija de Artemis y Luna. Al igual que los otros, respeta totalmente los colores del manga.
Un día me contactó una chica australiana que quería el broche de Luna y se lo vendí. Casi un mes más tarde, me escribió a través de la mensajería de la tienda para avisarme de que le había llegado bien y que estaba encantada.
Sailor Moon es una serie mítica que estuvo descatalogada durante muchos años, por culpa de algunas desavenencias entre la creadora, Naoko Takeuchi, y la editorial japonesa dueña de sus derechos. Cuando el universo de Sailor Moon, que abarcaba cómics (mangas), serie de dibujos (anime) y merchandising (muñequitas, juguetes, figuras, cetros), cumplió los 20 años de su creación, se levantó el veto y ahora hay todo tipo de cosas disponibles de nuevo. Hasta hicieron una nueva serie de tres temporadas, más fiel al manga.
Y justo el día 3 de este mes estrenaron una película de dos partes en Netflix.
Aunque yo no puedo evitar sentir nostalgia por el de los años 90, que era menos fiel al manga original, pero mucho más disparatado y divertido. Aunque respetaron la parte romántica y seria de la trama, inspirada en el romance del mito griego de Endymion y Selene.
Pero para mí, lo más importante es que es una serie que marcó mi niñez y preadolescencia, por todos los hermosos recuerdos que me dejó...
Justo ese día encendimos la televisión mientras las tres charlábamos de nuestras cosas entre risas y gritos y, de repente, nos quedamos calladas: era un capítulo de Sailor Moon. Su emisión en España, en Antena 3.
Nos enamoramos de ella perdidamente. Yo, que adoraba la Luna por encima de todas las cosas, había encontrado una serie que la tenía como protagonista y, además, trataba de amor, pero sobre todo de amistad, de amistad como la que yo había encontrado en esas dos niñas que no se parecían a nadie que hubiera conocido antes.
A partir de ese día comenzó una nueva tradición. Cada día me escabullía entre recado y recado para ir a casa de mi amiga y desayunábamos juntas las tres viendo un nuevo capítulo. Así hasta que un día mi abuela, extrañada de que tardase tanto, me pilló, jajaja.
Pero qué precioso fue mientras duró... Nunca, nunca, nunca lo voy a olvidar.
Hace unos cuantos años, cuando aún estaba todo descatalogado, mi amiga de Madrid vino con su pareja a pasar unos días a Barcelona y la llevé al Mercado de Sant Antoni (puestos de segunda mano, coleccionismo), y encontramos el último tomo del cómic. ¡No nos lo podíamos creer! Por fin sabríamos cómo acababa la historia.
Y un poco después, cuando todavía no se había levantado el veto, encontré en eBay, por la irrisoria cifra de 9 euros (ya que las muñecas originales de esa época estaban carísimas), la muñequita de los 90 de la protagonista.
Estaba en muy mal estado, pero le di un buen baño y le cambié su cuerpo rígido por uno articulado, aunque conservo como un tesoro el suyo original, con la inscripción en la espalda de 1993.
Los que me conozcáis de la época de Luna de queso Handmade (hace más de doce años, como me recordó el otro día en Instagram mi querida @pitu.abu), seguro que la recordaréis. Os la presenté muy emocionada de haberla encontrado.
Sailor Moon consolidó el género «Magical Girl» y fue muy novedosa por la forma en la que se transformaban las protagonistas y porque mostraba personajes LGBTI+, entre ellos la pareja más querida: Haruka y Michiru. Dos mujeres, también guerreras, aunque en algunos países intentaron censurar esto. Pero, sobre todo, remarcaba el valor de la verdadera amistad y sororidad entre mujeres, aunque irremediablemente tenía algunos clichés machistas, marcados sobre todo por la sociedad japonesa de la época.
No me quiero extender más, pero hay muchas películas, series animadas, incluso un vestido en una película de Penélope Cruz que están inspirados en Sailor Moon. Un día ahondaré más en ello en el desván.
¡Hasta el próximo día! :)


































