miércoles, 2 de junio de 2021

Sally Patitas de Algodón

 -Nombre completo: «Sally Patitas de Algodón Fru-frú».

-Cumpleaños: 26 de marzo.

-Aficiones: Morder piececitos, muñir barriguitas y echar mondonguillo.

Sally es una gatita muy dulce y traviesa. Vive conmigo desde hace ya doce años. La encontramos perdida y sola en la montaña, cuando tan solo tenía cuatro meses.

Debido a su naturaleza salvaje, es indomable y, sin embargo, es tierna y dulce, siempre que ella quiere, por supuesto.



Lo de más arriba lo escribí cuando Sally había cumplido doce años y es que, pese a compartir cosas de ella por aquí y por allá, nunca la había presentado «oficialmente». En aquel entonces lo publiqué en varios lugares, pero ¿os podéis creer que no me acordé de hacerlo aquí?

Así que hoy, que por fin tengo fuerzas para venir a contaros lo muy feliz que fui a su lado, os la presento oficialmente, porque aunque ya no esté físicamente siempre va a estar en mi vida de una forma u otra, porque no la voy a olvidar nunca.

Estuvimos juntas tres años más y tuvimos la suerte de que estuvo sana y muy feliz hasta los últimos cuatro días, que fue cuando le empezó a fallar el riñón. Ya tenía quince años y, aunque no se le notaban ni una pizca los años que tenía, en esos cuatro días envejeció de golpe.

Lloré tanto... tanto... que los ojos se me hincharon y acabé pareciendo literalmente un topo, solo se me veía una fina línea en lugar de ojos. Además, veníamos de pasar una muy mala época por haber perdido a un ser muy querido y esto lo sentí como el estoque final.

Después vino la pandemia y se llevó también a tres personas cercanas con las que no estaba tan unida, pero me dio miedo de que eso significara perder a alguien más y fue muy angustiante y difícil para mí.

Así pasaron dos años en los que desaparecí del blog. Un poco por todo lo anterior y porque venía arrastrando algunas preocupaciones, finalmente me acabó afectando a la salud y me quedé muy flojilla. Aún estoy mejorando eso, pero cada día estoy mejor.

Decidí retomar los blogs comenzando por el desván, ya que me daba cosilla entrar aquí y ver en el lateral que menciono que vivo con mi gatita Sally. El 16 de junio de este año hará dos años que se fue y aún me da cosita... Es que fueron 15 años cada día juntas. Si hacíamos un viaje y se podía, la llevábamos. Pasé más tiempo con ella que con nadie en toda mi vida, jajaja.

Cuando de más jovencita perdí a Bunny, mi perrita, que fue realmente mi mejor amiga, lloré también mucho y me sentí muy triste bastante tiempo, pero por lo que sea me recompuse antes. Nunca pensé que me afectaría tanto, tanto la pérdida de Sally. Pienso que quizás fue porque mi amada perrita siguió viviendo en casa de mis padres cuando yo me independicé con diecinueve años y la fui viendo un poco menos, o porque no la vi fallecer y no estuve en sus últimos días, no sé, la verdad... Pero ver a Sally tan pequeña y débil al final, el cómo desde la camita del hospital veterinario me llamaba a maullidos y no paraba hasta que la chica me dejaba entrar... Como yo estaba que no podía parar de llorar, el Sr. Luno entró en una de las veces y a él le bufó. Eso no se lo hacía a él jamás y el pobre, con una pena, me dijo:

—Cariño, creo que prefiere que entres tú.

La verdad es que a las veterinarias, moribunda y todo, también les bufaba. Es que menuda era mi Sally... jajaja. Al final entró el Sr. Luno conmigo y, ya ella más tranquila, se pudieron despedir.

Pude tocar su patita de algodón hasta el último momento y me alegro de que supiera que no estaba sola.

Los días posteriores seguía creyendo que la vería en alguna esquina de la casa o que por las mañanas aparecería de repente a morderme el pie para avisarme de que ya era hora de desayunar. Que me escondería su pececito Darwin en la zapatilla y luego yo me lo clavaría en el pie al ir a ponérmela, que me tiraría cosas al suelo mientras yo estuviera en otra habitación y luego, al aparecer, estaría ella muy quieta en su lugar de siempre sobre el respaldo del sofá, como si no se hubiera movido en ningún momento y con cara de «no sé por qué me miras así, porque yo no he hecho nada».

Sally que te veo...

Cuando jugábamos a algún juego de mesa nos robaba el dado, se subía de repente y ¡Zas! ¡Adiós, dado! ¡Y cómo se volvía de loca cuando jugábamos con las habitas del Awalé! Su patita aparecía de repente, con sus pupilas negras, redondas como platos, con una cara de obsesiva compulsiva, dando lo más rápido posible a todas las habas, intentando pescar alguna antes de que la regañásemos, jajajaja.

(Uy, me ha pillao...) pongo cara de inocente y aquí no ha pasado nada

En casa de mi suegra robaba billetes y los llevaba corriendo a meterlos por el agujero del sumidero del patio.

—¡Pero si hay un billete de 10 euros en el sumidero!

—¡Pues calla, que ayer encontré yo uno de 50 euros!

(Pie del Sr. Luno y la patita de Sally) el amor está en todas partes...

Cuando la llevábamos a Gerona a pasar el finde o algunas fiestas a la casita en la montaña que tiene la familia del Sr. Luno, desaparecía... Ay, cómo sufría yo las primeras veces... Sabía que estaba con las vacunas todas al día y que además estaba esterilizada, pero lo pasaba mal, la verdad, porque no asomaba la tía en todo el día...

—Mujer, ¿no ves que es una gatita de las montañas y en el fondo es salvaje? Es normal que se vaya, déjala que corra y se desfogue, luego seguro vuelve.

Y sí, siempre volvía...

Tuvo un idilio con Doraemon

Hasta que un día nos da por pasar por una casita que hay muy cerca, que hace años que no vive nadie... y la vemos por entre las rejas, ¡a la gachona echando la siesta sobre un balancín! :O

¿Qué estaría desfogándose, corriendo de aquí para allá? ¿Qué era una gatita salvaje y era normal que se fuera por ahí? ¡Si se quedaba en la casa de al lado durmiendo! Jajajaja. Es que después nos fuimos asomando otros días y, efectivamente, la señora se iba allí a dormitar y a pasar el día haciendo el vago allí sola, jajajajajaja.

Se cansaba pronto de los juguetes comprados, se lo pasaba mejor con pelotitas de plata, cajas y bolsas, hasta que conoció a Darwin... XD

Aunque de vez en cuando sí la veíamos corretear, incluso con otros gatos de la zona, y en una ocasión se puso a llover y no le daba la gana de entrar en casa, y eso que el agua no le hacía ni chispa de gracia. Pero por llevarnos la contraria...  


El hospital veterinario que nos atendió se portó muy bien, mucha humanidad y comprensión, la verdad...

Nos llamaron unos días después para decirnos que ya podíamos ir a recoger sus cenizas y decidimos llevarla a la casita de la familia de Sr. Luno, en Gerona, donde tantos buenos ratos pasó. Compramos un limonero y lo plantamos encima de donde ella descansa.

Ahora llamamos al arbolito «Sally-limonero».



Nuestra pequeña familia de tres se había quedado sin un componente.

Pero allá donde esté, estaremos juntos, SIEMPRE.

Hice este dibujillo hace unos años para colocarlo en el cabecero de nuestra cama. 


Gracias por leerme hasta aquí, perdonadme si me he alargado mucho...

¡Hasta el próximo día amiguit@s!

Adiós mi pequeñina...




⭐ Siempre fuiste y serás la protectora de nuestro hogar ❤️

jueves, 13 de diciembre de 2018

Ronualdo, el Príncipe Sapo




Ronualdo creció y vivió pensando que, en realidad, era un príncipe atrapado en el cuerpo de un sapo.

Estaba tan convencido de ello que caminaba erguido, se mantenía a dieta de moscas y perseguía sin parar a princesas para que le dieran un beso que acabara con su embrujo.

Una noche de lluvia, apareció en el bosque Ernestina, una de las hijas del rey. Danzaba haciendo eses y no paraba de reír...

—¡Esta es la mía! —pensó el sapito, y se lanzó de un salto a los morros de la embriagada princesa.

—¡Muaaaaah!

—¡Ahhhhh! —gritó la pobre princesa, que se fue a toda prisa hacia el palacio.

Ronualdo, extasiado por la alegría de haber conseguido al fin su meta, esperó unos minutos a que el embrujo desapareciera.

Pero, cuando llegó el amanecer, una idea escalofriante atravesó su ser...

¿Y si en verdad era un sapo?

Cabizbajo, comenzó a caminar... Ya no iba erguido y una mosca que pasaba por allí acabó en su boca.

Pasaron los días y el sapito desaliñado deambulaba sin rumbo...

Caminando, caminando... llegó a una charca donde se encontró con una ranita con la que había charlado alguna vez.

—¡Uy, Ronualdo! ¿Qué te ha pasado?

—Nada. Soy un sapo, solo eso...

—Vaya, qué pena. Pensaba que eras diferente... Siempre me gustaste con tu forma de hablar elegante, tu postura hermosa... Es una lástima que al final resultaras igual que los demás. ¡Chao! —dijo la ranita mientras se alejaba de nenúfar en nenúfar.

Entonces, otra idea alcanzó a Ronualdo...

Quizá no podría llegar a ser nunca un príncipe humano, pero sí podría seguir siendo...

¡Un príncipe sapo!

                                                                              ~ FIN ~



En esta ocasión os traigo un cuento un poquito más infantil que escribí hace muchos años, espero que os guste aunque es muy sencillito y corto. Es uno de los primeros cuentos que narré a los niños en el centro para explicarles de alguna forma aquello tan antiguo de: 

“Si la vida te da limones, haz limonada”.

Hoy es 13 de Diciembre otra vez  :) y aunque esta tarde me toca trabajar y el día está oscuro y lluvioso, quiero disfrutarlo al máximo.


¡Hasta el próximo día! 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Joyero de Época o de Sirena



Para el Día de la Madre del año pasado compré dos collares, uno para mi madre y otro para la madre del Sr. Luno. Pero siempre que regalo algo comprado, me gusta acompañarlo de otra cosa hecha a mano, pues siento que así no solo regalas algo material, sino que también regalas el tiempo que has dedicado a hacerlo y el cariño que has puesto en él.

Así que, a partir de unas cajas de madera medianas, hice estos joyeritos.

Lijé las cajas, les añadí unas patas que, en realidad, eran cuentas de una pulsera, y decoré los laterales con abalorios brillantes y lentejuelas para darles textura.

Después las pinté de color menta y pasé un pincel un poco seco con pintura dorada por todas las esquinas y recovecos, para darles un acabado de lujo desgastado.

Por último, les di una fina capa de barniz mate y decoré las tapaderas con conchas de mar, perlas de bisutería y puntilla.

Al principio, la idea era hacer un pequeño Joyero de Sirena, con toda la tapadera decorada con conchas, y no iba a poner puntilla, ni rosas de resina, ni perlas de bisutería. Pero las conchas con las que contaba eran un poco grandes y descompensaban tanto el peso que el joyero se volcaba, así que decidí convertirlo en un Joyerito de Época, añadiendo la puntilla y las demás cositas.

La idea del Joyero de Sirena me encanta, así que la aplazaré para otro proyecto, cuando consiga conchas y caracolas un poco más pequeñas.

Por dentro, los forré con fieltro de color azul.


Veréis que son muy sencillitos de hacer. Por aquellos días tuve algunos cambios de horario en el trabajo y estuve un poco estresada, pero, aprovechando las noches, por suerte pude acabarlos a tiempo.





*Quería comentaros (como le dije a una de mis amigas): ¡que ya soy moderna! Jajajaja.

Por fin me creé un Instagram :D

Como no me gusta llevar las redes sociales en el móvil, me bajé un programa para poder usar Instagram en el ordenador. La verdad es que funciona mejor de lo que me esperaba, pero tiene el inconveniente de que no llegan los mensajes directos o privados.

Por eso, si alguien quiere escribirme un privado, siempre puede hacerlo por email:  infoluaseomun@gmail.com

Me encantaría veros por allí :)

¡Hasta el próximo día, amiguit@s!



sábado, 6 de octubre de 2018

Cuento de Otoño

Audio del microrrelato Infantil: "El Bosque de los Sueños Rotos". 
(Colaboración con la artesana Lola Godoy) 


En 2014 la maravillosa artesana Lola Godoy de “Redecórate con Lola Godoy”, me propuso crear un pequeño relato infantil para acompañar una de sus creaciones, su “Búho de Otoño”. 

Un precioso búho hecho por ella en arcilla, junto con la cesta y la seta preciosa que aparece en las fotografías del vídeo.

Como os imaginaréis acepté enseguida, me hizo realmente muchísima ilusión su propuesta. En aquel entonces compartimos ambas esta colaboración en nuestros respectivos blogs, aquí más abajo os dejo los enlaces por si os apetece verlos… 

-Enlace a la entrada de Lola Godoy (aquí además podréis ver el proceso de creación del buhito y los demás tutoriales increíbles de Lola). 

-Enlace a mi entrada (aquí además encontraréis el relato escrito). 

Este año con motivo de la llegada del Otoño, decidí grabar esta colaboración que hicimos y compartirla de nuevo, esta vez en audio.

Es un relato infantil muy chiquitito que espero de todo corazón os guste. 

¡Gracias Lola! Como ya te dije en su día, fue un verdadero placer :)


¡Hasta el próximo día amiguit@s!